“Eso que os acabáis de echar se está cargando los corales”

Así de claro fue Pablo, mientras nos untábamos de crema solar minutos antes de meternos en el agua en una fabulosa playa del Indico.

Acto seguido sacó de su mochila otra crema, y como si de un anuncio de publicidad se tratase, nos dijo que la suya sí se podía usar al ser BIODEGRADABLE.

Todos los allí presentes tomamos nota de aquello. La recomendación venía de alguien que ha visto ya muchos mares. Como instructor de buceo tiene la obligación moral de indicar a sus clientes que no toquen ni arranquen los corales, que no se pongan de pie en ellos y que tengan la precaución de no golpearlos con las aletas. Ahora además, evitar entrar en el agua con protectores solares.

Aquella situación me pilló completamente de nuevas. Los filtros solares siempre han sido muy controvertidos por sus efectos sobre nuestra salud, aunque su uso está bien regulado por la Unión Europea.

Pero que fueran responsables de la desaparición de los corales… De esto no tenía ni idea.

Sin embargo, hay estudios científicos que relacionan los efectos de los protectores solares no solo sobre los corales, sino sobre una gran parte del ecosistema marino que requiere de la luz del sol para vivir. De aquí, que este sea un problema que nos afecte a todos, tengamos o no en nuestras costas espectaculares arrecifes de coral como en los documentales.

Se debe a que algunos filtros solares se comportan como bioacumuladores, lo que significa que estos organismos marinos absorben estas sustancias tóxicas pero después no son capaces de eliminarlas, y acaban provocándoles algo parecido al estrés, lo que conduce al blanqueamiento de los corales y a sufrir más infecciones víricas. En definitiva, un descenso claro en las poblaciónes de estos seres vivos.

Los compuestos responsables de tal destrozo son dos, oxybenzone y octinoxate (por si hubiera alguien interesado en buscarlos entre el minúsculo jeroglífico de nombres que hay en la lista de ingredientes de un cosmético, aparecen como BENZOPHENONE-3 y ETHYLHEXYL METHOXYCINNAMATE).

En Hawai acaban de ser prohibidos. Para el año 2021 no se podrán vender ni distribuir cosméticos solares que lleven alguno de estos dos ingredientes.

Como era de esperar la industria cosmética ha puesto el grito en el cielo. Sus argumentos van dirigidos a culpabilizar del deterioro de los corales al cambio climático y la sobrepesca entre otros, a alertar sobre el aumento del riesgo de lesiones en la piel por falta de protección solar, y al hecho de que en otros países el uso de estos filtros se considere seguro.

En Europa, la cantidad máxima permitida de oxybenzone se redujo en septiembre de 2017 al 6%. El octinoxate se mantiene al 10%. Resumiendo, los seguimos usando.

Entonces, ¿en qué quedamos son buenos o no?

No es fácil contestar a esto.

La regulación europea sobre productos cosméticos los considera seguros para el ser humano en las cantidades indicadas, y por ahora, tampoco hay peligro para otras especies, pues al analizar estas sustancias individualmente en un laboratorio los resultados obtenidos no hacen suponer lo contrario.

Sin embargo, cuántas personas conoces que no usen protector solar para ir a la playa. Seguro que pocas. Si hasta mi padre que los huía como la peste me sorprendió hace poco rociándose la calva con un spray solar.

La cuestión es que al meternos en el agua perdemos al menos un cuarto de lo aplicado. Teniendo en cuenta que cada vez hacemos más caso de las recomendaciones y nos ponemos unos 36 g de crema o similar por adulto, la cantidad que queda en el mar es alta.

Pero lo relevante no está en lo que se aplica un solo individuo, sino en lo que hacen los miles que abarrotan las playas. Ahora sí que la cantidad de protector solar que dejamos en el mar se dispara. Este es el verdadero problema.

Visto así, una decisión como la de Hawai es comprensible. Los arrecifes de coral no solo son importantes por su riqueza ecológica sino también por los enormes ingresos que genera del turismo, por lo que prestar atención a su conservación es asunto prioritario.

Con lo que soy critica es con el etiquetado que llevan determinados productos solares. El que sea “biodegradable” o “respetuoso con los corales” no garantiza nada. Lo que han hecho es sustituir los dos filtros solares conflictivos por otros que también han empezado a cuestionarse.

Es evidente que se necesita mucha más investigación para poder determinar que filtros solares pueden considerarse a ciencia cierta —me encanta esta expresión— buenos o malos para el medio marino.

Mientras, los cosméticos de protección solar son y seguirán siendo fundamentales. No se me ocurriría dejar de usarlos. Pero si además utilizásemos habitualmente camisetas con factor de protección o de licra (mejor que el algodón), reduciríamos al menos a la mitad la cantidad de crema que queda en el mar.

Y este, es un gesto muy sencillo para empezar a solucionar un gran problema.

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4 comentarios
  1. Gema
    Gema Dice:

    Me parece muy interesante. No tenía idea de esto… Este tipo de divulgaciones ayudan a que todos podamos contribuir con nuestro granito de arena a conservar nuestro entorno. Sobre todo con pequeños gestos, como tu dices, que no cuestan nada. Es responsabilidad de todos. ¡Gracias por compartir, María!

    Responder
  2. Gema
    Gema Dice:

    ¡Curioso y sorprendente…! Este tipo de cosas nos ayudan a aportar nuestro granito de arena para cuidar eso que es responsabilidad de todos. Además, como dices, de una forma muy simple y que no cuesta nada.
    ¡Gracias por compartirlo!

    Responder

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